jueves, 16 de marzo de 2017

Cuadros de Vincent Van Gogh


En esta entrada podrás ver las obras más famosas de Van Gogh junto a las que más me gustan personalmente.



La noche estrellada, 1889. 


El cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, donde se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria.

Almendro en flor, 1890


Inspirándose en la xilografía japonesa, el tema de ramas en flor contra un cielo azul era uno de los preferidos de Van Gogh. El cuadro fue un regalo para su hermano Theo y su esposa, Jo, tras serle informado del nacimiento del hijo de estos, Vincent Willem, nombrado en honor al pintor.


Cráneo fumando un cigarrillo, 1885


Quizá sea ésta una de las imágenes más cómicas pintadas por Vincent. El esqueleto sujeta un cigarrillo encendido entre los dientes, burlándose de los esqueletos presentes en las academias de dibujo para tomar lecciones de anatomía. La figura está resuelta con total libertad creativa al obtener los huesos a través de manchas, apreciándose una especie de línea rectora de color azul en la parte superior del cráneo. Por los tonos y el estilo empleados recuerda al periodo de Nuenen aunque el asunto sea más jocoso.

Niña con naranja, 1890


Van Gogh realizará en Auvers una pequeña serie protagonizada por niños, mostrando una vez más su atracción hacia la temática retratística. Ya durante su estancia en París comentó que prefería pintar los ojos de la gente a pintar catedrales pero la ausencia de modelos motivarán la escasa presencia de esta temática en su producción. En la etapa de Auvers, quizá la más variada, no podía fallar el retrato como podemos admirar en esta niña anónima sentada en la naturaleza, resaltándose los colores de la naranja que lleva entre las manos, la hierba y las flores de alrededor así como su rubio cabello. El color de la fruta se refleja en los mofletes de la pequeña, acentuando su aspecto tranquilo y candoroso, a diferencia de los rostros de los Dos niños. Mientras la figura de la niña está algo más elaborada - especialmente por las líneas negras de los contornos en sintonía con Bernard y Gauguin - en el fondo hallamos un mayor abocetamiento debido a la luz. Además de la expresión de la pequeña, debemos destacar en esta composición la variedad y la brillantez de los tonos empleados, buscando Vincent en ellos su vehículo de expresión.

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